Los Poemas del Abuelo
Autor: FEGUPA
Yo tenía 16 años cuando escribí los primeros versos para una chica de 15. Una hermosa jovencita, con bellos ojos almendrados y una figura angelical. Desde el primer momento que la vi me enamoré de ella… Eso fue fácil. Lo difícil vino después, cuando no correspondió a mi galantería… No le interesaba.
¿Quién no ha sufrido ese desdén e indiferencia? ¿Quién no se ha desvelado pensando en la mujer o el hombre de sus sueños?
¿Quién no ha querido plasmar sus sentimientos en un papel?
Sin saber nada de poesía, empecé a hilvanar algunas frases y poco a poco los poemas fueron tomando forma. Uno tras otro, como en cascada.
El primero fue “Gota de Agua” dónde hablo de su pequeña figura, su belleza y su dulzura. Cuando lo recibió, se quedó un instante pensando y después solo dijo un simple… Gracias.
Pasaron algunos días y nació el segundo poema… “La Espera”, un acróstico que narra mi estado de ánimo al no recibir respuesta a mi declaración de amor.
Tenía que hacerme sufrir… Y lo logró. Entonces surgieron “Crucifijo de Amor” y “Solo un Beso”, que abrieron el camino hacia su corazón.
Al fin, durante su Baile de Graduación de la Secundaria, me dio su respuesta afirmativa al compás de “Las Hojas Muertas”.
Pero esto no fue suficiente. Ella se mantenía distante, como que no le interesaba tener novio.
Así brotaron más poemas, entre despedidas y reencuentros, entre tristezas y alegrías, hasta que algunos años después sellamos nuestro amor con el matrimonio, el cual perdura hasta ahora.
Ojalá que la lectura de estos versos ayude a despertar el amor en los jóvenes, hombres y mujeres. Espero que en estos poemas se vean a sí mismos y que encuentren el camino para su propia inspiración. Si esto se logra, se habrá cumplido el objetivo de esta obra.